PERDIDOS EN EL ESPACIO
LOST IN SPACE
2025
En un parqueadero subterráneo nos veo reflejados en un espejo convexo colgado de una columna usado para advertir tráfico en esquinas y curvas ciegas. En una tienda nos veo reflejados en un espejo que extiende la visión desde un punto específico y así consigue otorgar la vista panóptica al vigilante. En el interior de un bus reflejados en un espejo utilizado para que el conductor pueda ver, desde su asiento, y tras una serie de reflejos, la puerta intermedia o trasera. Reflejados en un espejo amarrado a un carro que vende gafas en la calle. Reflejados en un espejo redondo pegado en la pared de un restaurante con la intención de ser una trampa para selfies. Otra vez, reflejados en un espejo en la entrada a un parqueadero, este espejo montado en un bastón con ruedas utilizado para revisar la parte inferior de carros y advertir posibles explosivos ocultos.
En la instalación los espejos son redondos y están suspendidos, por eso remiten a planetas. Hay 8. Tienen una fuerza de atracción, como los cuerpos celestes, y giran en su propio eje con la ayuda de unos motores de bola de discoteca. Una danza desarmada, están varados, girando en sí, suspendidos. Los espejos reflejan un espacio y en su trayectoria, al encuentro de sus reflejos en los otros, generan un nuevo lugar. Un agujero negro. Una casa de espejos, un espacio vigilado, abarcado en su totalidad, pero distorsionado, plegado en sí, descentrado, un agujero negro. Una bola de discoteca panóptica.
2025
In an underground parking lot I see our reflection in a convex mirror hanging from a column used to alert of traffic coming through corners and blind spots. I see our reflection in the mirror in a store used to extend the view range from a specific spot and in doing so grant panoptical vision to the guardsperson. In a small mirror hung inside a bus so that the driver, without having to look back can see what’s going on in the middle and back door. Our reflection in mirrors strapped to carts that sell glasses in the street. Our reflection in a round mirror hung on a wall in a restaurant, used a as a selfie-trap. Again, our reflection in the entrance of a parking lot, in a mirror attached to a long cane used to check for explosives that might be lodged in the bottom of cars.
The installation is made up of round mirrors hanging from the ceiling. There’s 8 of them and they somehow refer to planets. They have a gravitational pull just as celestial bodies do and spin in their own axis thanks to some motors used for disco balls. They spin in a disarticulated dance, stranded, revolving around themselves, suspended. The mirrors reflect the space they are in and when spinning and meeting the reflection of other mirrors in their own create a new space. A black hole. A house of mirrors, a space under observation, every corner reflected, yet distorted, a black hole. A panoptic disco ball.

Parte de la exposición El plan y su falta en Flotante
Part of the group show El plan y su falta at Flotante



